Crema Catalana de Lavanda y Miel con Romero Confitado
Una delicada vuelta de tuerca a un postre clásico francés, esta crema catalana infunde la cremosa natilla con las sutiles notas florales de la lavanda y la dulzura de la miel. Una fragante y crujiente corteza de azúcar caramelizada da paso a un interior sedoso y aromático, coronado con un sorprendente toque de romero dulce y confitado.

Tiempo de preparación
75 min
Dificultad
Medio
Porciones
4
Calorías
450 kcal
Instrucciones
- 1
Precalienta el horno a 150°C. En una cacerola, combina la nata para montar, 1/2 taza de azúcar granulada, la miel y las flores de lavanda. Calienta suavemente a fuego medio hasta que hierva a fuego lento, removiendo para disolver el azúcar. Retira del fuego, tapa y deja reposar durante 15 minutos.
~30 min - 2
Cuela la mezcla de nata a través de un colador de malla fina en un bol limpio, presionando suavemente sobre las flores de lavanda para extraer el sabor. Descarta la lavanda. Bate las yemas de huevo y el extracto de vainilla hasta que estén bien combinados.
~5 min - 3
Divide la mezcla de natillas uniformemente entre cuatro ramequines. Coloca los ramequines en una bandeja para hornear. Vierte agua caliente en la bandeja para hornear hasta la mitad de los lados de los ramequines (esto es un baño maría).
~5 min - 4
Hornea durante 30-35 minutos, o hasta que los bordes estén firmes pero los centros aún se tambaleen ligeramente. Retira con cuidado los ramequines del baño maría y déjalos enfriar completamente sobre una rejilla. Luego, refrigera durante al menos 2 horas, o hasta que estén completamente fríos.
~70 min - 5
Mientras las natillas se enfrían, prepara el romero confitado. En una cacerola pequeña, combina 2 cucharadas de azúcar granulada y 1 cucharada de agua. Calienta a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva y comience a burbujear. Sumerge las ramitas de romero en el almíbar, cubriéndolas uniformemente. Colócalas sobre papel de hornear para que se enfríen y endurezcan.
~15 min - 6
Justo antes de servir, espolvorea 1 cucharada de azúcar granulada uniformemente sobre la superficie de cada crema catalana fría. Usa un soplete de cocina para caramelizar el azúcar hasta que forme una corteza dorada y quebradiza. Decora con un trozo de romero confitado.
~3 min
Consejos
- Asegúrate de que tu lavanda sea de grado culinario y finamente molida para evitar un sabor amargo. Si no puedes encontrar lavanda, puedes omitirla y aumentar ligeramente la miel para una crema catalana clásica de miel.
- Para una mejor caramelización, asegúrate de que la superficie de la crema catalana esté completamente seca antes de espolvorear el azúcar. El baño maría es crucial para lograr una textura suave y cremosa.