Gratinado Salado de Lentejas y Salchicha Provenzal
Este plato presenta sustanciosas lentejas horneadas con salchicha francesa ahumada y una rica y cremosa salsa de Gruyere. Es un gratinado de inspiración francesa reconfortante y sabrosa, perfecto para una cena acogedora. Las notas saladas de la salchicha y el queso se equilibran perfectamente con las lentejas terrosas.

Tiempo de preparación
50 min
Dificultad
Fácil
Porciones
4
Calorías
450 kcal
Instrucciones
- 1
Enjuaga las lentejas Puy bajo agua fría. Colócalas en una cacerola con 500 ml de agua. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego y cocina a fuego lento durante 20-25 minutos, o hasta que estén tiernas pero aún conserven su forma. Escurre el exceso de agua y reserva.
~25 min - 2
Mientras se cocinan las lentejas, corta la salchicha francesa de ajo en rodajas de 1 cm de grosor. Reserva.
~5 min - 3
En la misma cacerola (o una limpia), derrite la mantequilla a fuego medio. Incorpora la harina batiendo y cocina durante 1-2 minutos para formar un roux.
~3 min - 4
Incorpora gradualmente la leche batiendo hasta obtener una mezcla suave. Lleva a ebullición lenta, revolviendo constantemente, hasta que la salsa espese. Esto debería tardar unos 5-7 minutos.
~7 min - 5
Retira la salsa bechamel del fuego. Incorpora 75 g del queso Gruyere rallado, sal, pimienta y hojas de tomillo fresco batiendo hasta que el queso se derrita y la salsa esté suave.
~3 min - 6
Incorpora suavemente las lentejas cocidas y la salchicha en rodajas a la salsa de queso. Mezcla bien para combinar.
~2 min - 7
Vierte la mezcla de lentejas y salchicha en una fuente para gratinar engrasada.
~1 min - 8
Espolvorea los 25 g restantes de queso Gruyere por encima. Hornea en un horno precalentado a 190°C (375°F) durante 15-20 minutos, o hasta que esté dorado y burbujeante.
~20 min
Consejos
- Si no encuentras salchicha francesa de ajo, puedes sustituirla por cualquier salchicha de cerdo de buena calidad y bien sazonada, aunque el sabor provenzal específico se verá ligeramente alterado.
- Sirve este gratinado caliente, quizás con una ensalada verde sencilla para equilibrar la riqueza.